Pereza…
Meses y meses sin actualizar este blog; no es que no tenga nada qué decir, ni que no tenga tiempo, es que a veces es tanta la pereza que uno tiene por expresar algo que verdaderamente es digno de seguir siendo razonado a lo largo de la expresión escrita (y es que, a pesar de que este post está escrito tal cual lo estoy ideando en mi mente, sigo teniendo tiempo para pensar en dejar de escribir, borrarlo todo de nuevo y olvidarme del tema).
No importa quién lo la, pues si una persona no es capaz de ser constante en lo que hace, no puede ponerse exigente a la hora de esperar una retroalimentación de su obra.
Sin embargo, aquí estamos, agregando unas cuantas líneas a este espacio que he creado con ése propósito, escribir de manera consciente y sin tanto humor negro ni obscenidades (¿escribí bien obscenidades? Nunca sé, y demasiada flojera me aqueja como para consultar un corrector ortográfico o un diccionario).
¿Por qué nos es tan difícil continuar con algo que nos proponemos (por lo general, que nos proponemos para bien, ya que me propuse tener un blog para expresar los pensamientos más estúpidos que se me ocurren y demás tonterías, y pues, a comparación de éste, aquél sitio crece mucho más rápido y en mayor cantidad), tal vez la respuesta se encuentre en que lo que no es TAN bueno como lo que nos proponemos para hacer las cosas es más fácil, es decir: si yo me propongo irme de ebrio cada semana es mucho más fácil que proponerme hacer ejercicio todos los días…
Un libro que nunca terminé decía más o menos así: “La gente está dispuesta a muchas cosas, queriendo obtener todo siempre y cuando el precio sea uno que ellos están dispuestos a pagar, por lo general nunca quieren pagar ningún precio (…) quieren tener la respuesta a todo, pero cuando obtienen la respuesta a lo que quieren, no les gusta el precio que tienen que pagar…”
Y si mi paráfrasis es demasiado confusa (porque no tengo dicho libro a la mano y no lo pienso buscar sino hasta después), pondré un ejemplo de lo que pasa: Yo quiero tener un buen promedio en la escuela, por lo tanto debo estudiar y esforzarme por entrar a clase, poner atención, SER CONSTANTE, aplicarme, participar…etc…uff… suena a mucho, y todo esto significa una sola cosa… Cambiar mi actitud hacia la escuela, profesores, compañeros, trabajo y demás, es decir, ser un buen estudiante; pero ahí no para la cosa, porque nada es tan fácil como quisiéramos… sé lo que quiero, sé lo que tengo que hacer, en un principio tuve la actitud correcta, pero al razonar lo que significa convertirme en una matado… esta respuesta no me gusta, tengo flojera de convertirme en esa persona.
¿El resultado? Pues es obvio, me veo obligado a decidir, si ser el gamberro de siempre, o convertirme en alguien responsable, y si elijo una, es fácil volver a optar de nuevo y volver a decidir, dependiendo de las circunstancias…
Decisiones, decisiones, ¿qué decidiré ahora? ¿Continuar este blog? ¿Ser más responsable? ¿Hacer mis deberes y vencer esta pereza?…
Voy por un café y luego les cuento cómo me fue…